Dulce Pasatiempo de Nimai
Las Glorias Divinas De Nimai
Nimai se relacionaba fácilmente con toda clase de personas, como grandes profesionales, tejedores, lecheros, comerciantes y obreros. Solía ir a la casa de los lecheros y bromeaba con ellos mientras bebía leche, comía cuajada y crema. Iba donde los vendedores de perfumes y les pedía algunas esencias. Ellos se complacían en darle las mejores, aquellas que no se evaporan fácilmente. Los prestamistas le otorgaban crédito ilimitado.
El hombre que hacía guirnaldas, el vendedor de especias dulces, y el de caracolas, también le ofrecían un crédito excelente. Sin embargo, el favorito de Nimai era un vendedor de vegetales muy pobre que ganaba su escaso sustento vendiendo las hojas y la corteza del banano, así como algunos otros vegetales.
También era muy buen devoto, y su fe en el Señor era muy fuerte. Nimai solía importunarle expresando sorpresa por el hecho de que tuviese tantas carencias a pesar de adorar a Laksmi y a Narayana, las Deidades de la opulencia y la majestad.
Sridhara, el vendedor de vegetales, contestaba: "Los devotos no desean riquezas sino devoción exclusiva hacia el Señor". Nimai replicaba que Sridhara había escondido su tesoro y quería pasar por pobre para engañar a todos, "pero si él no me da parte de su tesoro, le voy a desenmascarar".
Sridhara sentía que era incorrecto seguir discutiendo con Nimai y libremente le daba todo lo que pedía. Aun así, Nimai no quedaba satisfecho y no dejaba de importunar a Sridhara, sino que inquiría: "Sridhara, ¿quién soy Yo?" Sridhara contestaba: "Eres un Brahmana y por tanto eres parte del Supremo Señor Visnu". Nimai decía: "¡No Sridhara! ¡Soy un pastor de vacas! ¡También soy el padre del Ganges que tú adoras!" Escandalizado, Sridhara exclamaba en alta voz: "¡Sri Visnu! ¡Sri Visnu! ¡Sri Visnu!" Y luego decía: "¡Oh Nimai! ¿Acaso no sientes respeto por el sagrado Ganges? A medida que su edad avanza, los hombres se vuelven más sobrios, pero Tú te vuelves cada vez más revoltoso".
El hombre que hacía guirnaldas, el vendedor de especias dulces, y el de caracolas, también le ofrecían un crédito excelente. Sin embargo, el favorito de Nimai era un vendedor de vegetales muy pobre que ganaba su escaso sustento vendiendo las hojas y la corteza del banano, así como algunos otros vegetales.
También era muy buen devoto, y su fe en el Señor era muy fuerte. Nimai solía importunarle expresando sorpresa por el hecho de que tuviese tantas carencias a pesar de adorar a Laksmi y a Narayana, las Deidades de la opulencia y la majestad.
Sridhara, el vendedor de vegetales, contestaba: "Los devotos no desean riquezas sino devoción exclusiva hacia el Señor". Nimai replicaba que Sridhara había escondido su tesoro y quería pasar por pobre para engañar a todos, "pero si él no me da parte de su tesoro, le voy a desenmascarar".
Sridhara sentía que era incorrecto seguir discutiendo con Nimai y libremente le daba todo lo que pedía. Aun así, Nimai no quedaba satisfecho y no dejaba de importunar a Sridhara, sino que inquiría: "Sridhara, ¿quién soy Yo?" Sridhara contestaba: "Eres un Brahmana y por tanto eres parte del Supremo Señor Visnu". Nimai decía: "¡No Sridhara! ¡Soy un pastor de vacas! ¡También soy el padre del Ganges que tú adoras!" Escandalizado, Sridhara exclamaba en alta voz: "¡Sri Visnu! ¡Sri Visnu! ¡Sri Visnu!" Y luego decía: "¡Oh Nimai! ¿Acaso no sientes respeto por el sagrado Ganges? A medida que su edad avanza, los hombres se vuelven más sobrios, pero Tú te vuelves cada vez más revoltoso".
(Sri Caitanya Lilamrta)